La falacia del apostador tiene lugar cuando una persona asume que los sucesos pasados afectan a los futuros, cuando se trata de eventos aleatorios. Esta línea de pensamiento es errónea porque los resultados pasados no cambian la probabilidad de que determinados eventos ocurran en el futuro.

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Consideremos que lanzamos una moneda al aire veinte veces y que todas salen cara. La persona que está bajo la falacia del Tipster, podría predecir que la próxima moneda que lance seguramente saldrá cruz.

Esta manera de pensar representa una interpretación errónea de la probabilidad, porque la posibilidad de que salga cara es, y será siempre, del 50%. Cada lanzamiento es un evento independiente, lo cual quiere decir que los lanzamientos anteriores no tienen ninguna relación con los futuros.

Las probabilidades matemáticas están basadas en posibilidades teóricas, que no es lo mismo que las probabilidades que existen en el mundo real. Teóricamente, la probabilidad de que salga cara al lanzar una moneda es una entre dos, pero en realidad,  podrían salir más de cinco veces o menos, en diez lanzamientos.

Podrías pensar que eres capaz de “vencer” a las probabilidades seleccionando los números que no han salido en lanzamientos anteriores, o por el contrario, los números que han salido con más frecuencia de lo que se esperaba en los últimos lanzamientos. En cualquier caso, estás cayendo en la falacia del apostador. Las probabilidades son siempre las mismas, sin importar en absoluto los números que salieron anteriormente. Esta falacia es comúnmente cometida por apostadores que, por ejemplo, apuestan por el color rojo en la ruleta cuando el negro ha salido tres veces seguidas. Las probabilidades de que salga negro son las mismas, sea cual sea el color que salió en el turno anterior.

Errores más comunes

Los jugadores de dados cometen este error muy a menudo. Cuando ven que un jugador hace un punto varias veces seguidas, piensan que en su turno las probabilidades de apuesta por ese mismo número, se reducen, pero no es así, esas probabilidades son fijas y nunca cambian.

El desarrollo de la mentira del Tipster es de la siguiente manera:

  • Tiene lugar un evento (número, cara/cruz…)
  • Ese evento se desvía del resultado que se esperaba de media o a largo plazo
  • Por lo tanto, ese evento en particular, llegará a su fin pronto

Las Estadísticas

La falacia del Tipster puede tener lugar de dos maneras. En ambos casos el apostador asume que un resultado debe salir simplemente porque el resultado anterior se desvía de lo esperado por media o a largo plazo.

La primera manera implica eventos en los cuales las probabilidades de que ocurra un suceso son independientes entre ellas. Por ejemplo, como ya se ha mencionado más arriba, al lanzar una moneda existe un 50% de probabilidades de que salga cara o cruz y por tanto el resultado de un lanzamiento no afecta a los posteriores. Supongamos que una persona lanza la moneda seis veces y en todas ellas le sale cara. Si concluye que saldrá cruz, porque no salió en ninguna de las anteriores y ya es su turno, habrá caído en la falacia del apostador.

La segunda manera reúne a aquellos casos en los que las probabilidades de que ocurra un evento no son independientes entre sí. Por ejemplo, supongamos que un boxeador ha ganado el 50% de sus combates en los últimos dos años. Supongamos también que después de varios combates este año, ha ganado una media de un 50%, ha perdido seis y le quedan otros seis. Si esa persona piensa que ganará los seis combates que le quedan porque le toca ganar, estará cometiendo la falacia del apostador.

Después de todo, la persona estará ignorando el hecho de que los resultados de un encuentro pueden influenciar a los resultados del siguiente. Por ejemplo, el boxeador ha podido recibir algún golpe severo en uno de sus combates, y este hecho puede afectar al resto de sus luchas, disminuyendo las posibilidades de salir victorioso en sus últimos seis combates.

Es conveniente destacar que no todas las predicciones sobre lo que parece que va a pasar, son falacias. Si una persona tiene buenos indicios en sus predicciones,  entonces sería razonable dejarse llevar por esos indicios. Por ejemplo, si una persona lanza una moneda y saca cara nueve veces seguidas, sería razonable para ella, concluir que lo más seguro es que no vuelva a sacar cara nueve veces seguidas. Este razonamiento podría no ser falacia siempre y cuando crea en su conclusión porque entiende las leyes de la probabilidad.

En ese caso, si concluye que no volverá a sacar nueve caras seguidas porque las probabilidades de lograrlo son menores que conseguir menos de nueve caras seguidas, entonces su razonamiento podría ser bueno y su conclusión estaría justificada. Por lo tanto, determinar cuando el apostador está usando una falacia o no, a menudo requiere tener un mínimo de conocimiento sobre las leyes de la probabilidad.

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