El mundo de las apuestas es mucho más amplio de lo que puede parecer a primera vista, y hay varios términos que no pueden faltar en el diccionario del buen apostador. Uno de ellos es el stake, probablemente el concepto más importante de las apuestas, básico para llevar un control adecuado de nuestro bankroll, que es el dinero total que tenemos en nuestras casas de apuestas. En el buen uso del stake radica la diferencia entre el éxito y el fracaso.

A partir de aquí, podemos definir el stake como la confianza que se tiene en la apuesta, y por tanto, el dinero que se invertirá en ella. Esta confianza se evalúa del 1 al 10, es decir, desde 10/10 para apuestas que gozan de nuestra máxima confianza, hasta 1/10 para apuestas que a pesar de confiar en ellas, nos generan más dudas.

Una vez que sabemos lo que es el stake, el siguiente paso es determinar cuánto dinero asignaremos a cada unidad de stake. Lo más recomendable es asignarle el 1% de nuestro bankroll a cada unidad, es decir, el 10% de nuestro dinero a una apuesta de máxima confianza (10/10). Por ejemplo, si tenemos un bankroll de 100€, apostaríamos 1€ con un stake 1, 2€ para stake 2, y así hasta 10€ en caso de una apuesta con stake 10.

De esta manera, calculamos el valor asignado a todos los stakes:

  • Stake 1/10 = 1%
  • Stake 2/10 = 2%
  • Stake 3/10 =  3%
  • Stake 4/10 =  4%
  • Stake 5/10 = 5%
  • Stake 6/10 = 6%
  • Stake 7/10 = 7%
  • Stake 8/10 = 8%
  • Stake 9/10 = 9%
  • Stake 10/10 = 10%

El siguiente paso es la asignación del stake a una apuesta, algo más subjetivo, ya que no todos tenemos la misma confianza, pero vamos a hacer una clasificación orientativa de los diferentes stakes:

Stakes 1-2-3: Se debe usar en las apuestas más arriesgadas, con cuotas elevadas pero con mucho valor. Ejemplos de este tipo pueden ser apuestas en tenis al no favorito con cuota elevada, o incluso empates en fútbol, que pueden rondar cuotas de 3.5.

Stake 4-5-6: Para apuestas en las que confiamos, pero sobre las que nos falta cierta información. Un ejemplo pueden ser las primeras jornadas de Liga, en las que no conocemos con certeza los estados de forma de los equipos.

Stakes 7-8: Para apuestas en las que estamos prácticamente seguros que van a salir.

Stakes 9-10: Para apuestas que deberían salir sí o sí, ya sea porque tenemos información privilegiada (y fiable) o partidos en los que a ambos les vale el empate.

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